Muchas de las vacunas y medicamentos que utilizamos hoy no existirían sin financiación pública. Universidades, hospitales, centros de investigación y organismos públicos participan cada año en descubrimientos que después se convierten en nuevos tratamientos. Sin embargo, cuando esos productos llegan al mercado, las instituciones que ayudaron a financiarlos suelen tener poca capacidad para influir sobre aspectos tan importantes como su precio, su disponibilidad o quién puede acceder a ellos.
Lo vimos durante la pandemia. Mientras algunos países acumulaban dosis de vacunas, otros tardaron meses o incluso años en acceder a ellas. Y lo seguimos viendo hoy con muchos medicamentos innovadores cuyos altos precios impiden que puedan llegar a todas las personas que los necesitan. El problema es que estas conversaciones suelen producirse cuando los productos ya están desarrollados. Para entonces, gran parte de las decisiones que condicionan el acceso ya están tomadas.
Por eso, desde Salud por Derecho hemos impulsado junto a otras 53 organizaciones europeas e internacionales una petición al Parlamento Europeo para que aproveche la negociación del próximo programa europeo de investigación e innovación para introducir cambios. Lo que pedimos es que, cuando la Unión Europea financie proyectos destinados a desarrollar nuevos medicamentos, vacunas u otras tecnologías sanitarias, se piense desde el principio cómo conseguir que esos productos puedan llegar a las personas que los necesiten.
Hablamos de incorporar una planificación básica sobre cuestiones que muchas veces se dejan para el final: cómo se producirá el medicamento si funciona; qué obstáculos podrían dificultar su acceso; o qué mecanismos podrían facilitar que llegue a más pacientes. Si una parte importante del riesgo de desarrollar nuevos tratamientos la asume la sociedad a través de la inversión pública, queremos que los beneficios de esa inversión también lleguen a la sociedad.
Esta semana, el Parlamento Europeo debatirá las reglas que acompañarán a miles de millones de euros de financiación pública para investigación durante los próximos años. Es una oportunidad para que el acceso a los medicamentos forme parte de la conversación desde el principio y no únicamente cuando los productos ya están en el mercado.
Esta es la carta que hemos enviado a los partidos políticos europeos:




