La Health and Environment Alliance (HEAL) ha publicado un nuevo informe que analiza la relación entre la exposición a sustancias químicas presentes en el entorno y distintos aspectos de la salud masculina en Europa. El documento reúne evidencias científicas sobre la posible asociación entre determinados compuestos como los disruptores endocrinos, los contaminantes persistentes o los microplásticos y efectos en la salud reproductiva y hormonal.
Según el informe de HEAL, alianza de la que formamos parte en Salud por Derecho y que preside nuestra directora, la población europea está expuesta cada día a sustancias químicas a través de los alimentos, el agua potable, el aire, los productos de cuidado personal y los entornos laborales. Entre las más comunes se encuentran los ftalatos, los PFAS, los bisfenoles y diferentes pesticidas. También se han detectado microplásticos en muestras biológicas humanas y algunos estudios señalan que pueden influir en procesos hormonales o reproductivos. La exposición tanto materna como paterna puede tener repercusiones en la salud reproductiva y en el desarrollo de las generaciones futuras.
En España los datos muestran una tendencia sostenida de deterioro en la calidad del esperma y un aumento de algunos cánceres masculinos. La proporción de espermatozoides con forma normal desciende un 0,7 por ciento al año y la motilidad (la capacidad de movimiento) se reduce alrededor de un 0,57 por ciento anual. Cada año se diagnostican 147 hombres por cada 100.000 con cáncer de próstata y 6,5 por cada 100.000 con cáncer de testículos. Los patrones regionales indican que los hombres que viven en zonas con mayor exposición al bisfenol A, presente en plásticos, pesticidas agrícolas y metales pesados, son los más afectados.
En el conjunto de Europa el cáncer de próstata es el tercer tipo de cáncer más diagnosticado en hombres con unos 330.000 casos anuales y el cáncer de testículos ha aumentado entre los hombres jóvenes en varias regiones. El recuento de espermatozoides se ha reducido más de la mitad desde 1973 y los costes asociados a los efectos sanitarios de la exposición química se estiman en unos 15.000 millones de euros al año, incluyendo atención sanitaria, pérdida de productividad y discapacidad.
La autora del informe, la doctora Rossella Cannarella, especialista en endocrinología y andrología clínica, asegura que “en los hombres, los testículos, la próstata y el sistema hormonal son especialmente sensibles a la exposición a sustancias químicas, sobre todo durante las primeras etapas del desarrollo y la edad reproductiva. En toda Europa, las pruebas son consistentes y alarmantes: los cánceres de próstata y testiculares están aumentando, la calidad del esperma se ha reducido a más de la mitad en las últimas décadas y los trastornos hormonales son cada vez más comunes. Muchas de estas tendencias están relacionadas con la exposición a sustancias químicas nocivas que siguen siendo demasiado frecuentes, y están aumentando, en nuestro entorno cotidiano”.
HEAL destaca que la revisión del reglamento europeo REACH sobre sustancias químicas es una oportunidad para mejorar la protección de la salud pública y reforzar la coherencia con otras estrategias de la Unión Europea como el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer, la Estrategia de Sostenibilidad para las Sustancias Químicas y el Plan de Acción Contaminación Cero.
“Estos hallazgos son muy preocupantes para la salud pública. Debemos actuar para proteger a las generaciones futuras reforzando las leyes europeas de seguridad química, como el reglamento REACH, y reduciendo la exposición diaria a sustancias nocivas en nuestro entorno. Todo el mundo tiene derecho a una vida sana, libre de riesgos químicos evitables”, afirma Vanessa López, directora de Salud por Derecho y presidenta de HEAL.
Si quieres saber más, puedes consultar aquí el resumen ejecutivo (en español) y en este enlace el informe completo (en inglés).




