Hoy, en el Día Europeo de las Víctimas del Cambio Climático, una jornada para recordar a quienes ya están sufriendo las consecuencias de esta crisis y para subrayar la necesidad de actuar. Desde Salud por Derecho queremos recordar a nuestros representantes políticos que es imprescindible tomar medidas. Por eso lanzamos la campaña Small Talks (o Conversaciones de ascensor), para visibilizar este problema y exigir respuestas a la altura.
Con esta campaña queremos denunciar la enorme brecha que existe entre la urgencia real de la emergencia climática y la ligereza con la que, demasiadas veces, se sigue tratando en el discurso político y público.
La hemos desarrollado junto a la agencia creativa McCann, con la producción de Landia, y hemos querido usar el humor y la ironía para mostrar algo muy serio: la peligrosa desconexión entre las palabras y la magnitud del problema. Como ves, en los vídeos de la campaña, hay a figuras públicas ficticias charlando tranquilamente del tiempo mientras están rodeadas de incendios o con el agua y el barro hasta las rodillas. Queremos poner frente a frente esa falta de ambición y la banalización del debate con la realidad: mirar para otro lado tiene un impacto directo y devastador en la salud de millones de personas.
Small Talks se basa en datos que hablan por sí solos. Según la Organización Mundial de la Salud y el último informe de The Lancet Countdown, Europa se está calentando al doble de la velocidad media global y el calor extremo ha provocado más de 100.000 muertes en el continente solo entre 2022 y 2023.
En España, la situación es alarmante: este junio ha sido el mes más caluroso registrado, con máximas de 46°C en El Granado (Huelva) y noches que no bajaron de 24°C, lo que impide al cuerpo recuperarse y dispara el riesgo cardiovascular. Solo ese mes se contabilizaron 380 muertes atribuibles al calor, diez veces más que en junio del año pasado. En lo que va de 2025 ya son 2.168 las muertes asociadas a temperaturas extremas, el 68% del total de muertes climáticas registradas durante todo 2024, según el Instituto de Salud Carlos III.
Pero el cambio climático no solo está detrás de las muertes por calor. También agrava incendios forestales, alarga las temporadas de polen —con el consiguiente aumento de alergias y enfermedades crónicas— y permite que se expandan enfermedades como el dengue o el virus del Nilo Occidental, antes confinadas a zonas tropicales. La quema de combustibles fósiles contamina el aire que respiramos, provocando miles de muertes prematuras. Y todo esto también está dañando nuestra salud mental: la ansiedad, la depresión y el riesgo de suicidio aumentan con las olas de calor, pero también con el miedo constante a un futuro climático incierto, esa ecoansiedad que golpea especialmente a las personas más jóvenes.
Si tú también piensas que ya es hora de que nuestros representantes políticos actúen, comparte la campaña y haz que más personas se sumen.




