- Publicamos hoy un informe que señala a Europa como el destino más peligroso para la salud de las personas migrantes, quienes sufren graves consecuencias físicas y mentales que persisten durante años, además de contabilizarse decenas de miles de muertes en el camino.
- En Europa, más de 100.000 personas son detenidas al año por su estatus administrativo, mientras que, en España, el 70% de las personas detenidas desarrolla problemas de salud mental.
- Por ello, pedimos a los gobiernos europeos, y al español en particular, que hagan frente a la crisis de salud pública provocada por las políticas migratorias, el fin de las detenciones y que la atención a la salud sea una prioridad.
Durante los primeros seis meses de 2024, más de 120 millones de personas se vieron obligadas en todo el mundo a abandonar sus hogares debido a conflictos armados, violaciones de derechos humanos, crisis humanitarias y los efectos del cambio climático. A pesar de estas cifras, la Unión Europea continúa endureciendo sus políticas migratorias y de control de fronteras. Desde 2014, más de la mitad de las muertes registradas en procesos migratorios han ocurrido en Europa o en rutas hacia el continente, tanto marítimas como terrestres. Solo en el Mediterráneo, 30.356 migrantes han muerto o desaparecido en la última década. En el desierto del Sáhara, se estima que esa cifra podría ser el doble.
En este contexto, desde Salud por Derecho hemos presentado hoy el informe La política migratoria en la UE como crisis de salud global, donde revela cómo estas medidas centradas en la disuasión, la detención y el blindaje de fronteras están desencadenando una crisis de salud pública que afecta a millones de personas migrantes. El informe subraya que estas políticas les están empujando a tomar caminos más peligrosos, lo que aumenta los riesgos para su salud. Esta situación, advierte, no es una consecuencia inevitable del proceso migratorio, sino una decisión política. La UE, que cuenta ya con el 15% de sus fronteras con muros, ha aumentado un 94% la financiación destinada al control de la migración para el periodo 2021-2027.
Entre muros y detenciones
El informe subraya también los serios riesgos para la salud que enfrentan las personas migrantes que se ven expuestas durante el viaje a condiciones extremas, como calor sofocante, frío intenso y deshidratación, además de sufrir violencia física en las fronteras y detenciones. La falta de acceso a atención médica y la interrupción de tratamientos agravan aún más su estado, afectando también su salud mental. Esta situación provoca un aumento de casos de ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático entre quienes han migrado. Según el informe, cada año más de 100.000 personas son detenidas en Europa por su estatus administrativo, y en España, el 70% de las personas detenidas en centros de internamiento desarrollan graves problemas de salud mental, como ansiedad y depresión, y dos de cada diez intenta autolesionarse. Esta detención también impacta en la infancia con consecuencias que pueden perdurar el resto de su vida. Estudios muestran que un niño expuesto a estrés extremo, como el que sufre en una detención, tiene más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón, más riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y puede perder hasta veinte años de esperanza de vida.
Otro aspecto preocupante es la inacción y la violencia estructural en las fronteras, donde las devoluciones en caliente se han convertido en una práctica habitual. Estas devoluciones, realizadas sin un debido proceso legal, no solo violan los derechos humanos, también causan graves heridas físicas y traumas psicológicos. Desde 2017, se han registrado más de 25.000 casos de violencia en las fronteras europeas durante las devoluciones, lo que demuestra el aumento de los riesgos y el abandono que enfrentan estas personas.
Además, denunciamos la externalización del control migratorio y su grave impacto en la salud. La UE ha invertido millones de euros en financiar a países como Túnez, Libia o Marruecos para detener a migrantes antes de que lleguen a Europa. El documento destaca el caso de Libia, cuya guarda costera ha interceptado y devuelto mediante estas prácticas a 120.000 personas desde 2017. Todo, en un país donde más del 70% de las personas migrantes no reciben asistencia médica.
Claves para migrar con derechos
El informe concluye con una serie de recomendaciones en las que insta a la UE a replantear su política migratoria para que integre la salud global y los derechos humanos. Reclama poner fin a la detención de migrantes, ya que incluso los períodos más breves pueden provocar ansiedad, depresión y trastorno de estrés postraumático que perduran durante años. Asimismo, pide acabar con los acuerdos con terceros países que fomentan estas prácticas violentas y crear un mecanismo europeo exclusivo para rescates marítimos, garantizando puertos seguros.
A nivel nacional, pide a España que implemente las leyes europeas con plenas garantías. Para ello, reclama evitar la detención de personas migrantes, ya que es incompatible con el derecho a la salud; establecer un sistema de monitoreo de salud en las fronteras, y dar prioridad a la atención sanitaria en el diseño de las políticas migratorias.
Foto portada: iStock / AlxeyPnferov




