Los recortes en la financiación internacional de la salud ya están teniendo consecuencias en los programas contra el VIH, la tuberculosis y la malaria. Durante 2025 se redujeron o suspendieron servicios de prevención del VIH en varios países, hubo interrupciones en la detección y el tratamiento de la tuberculosis y se registraron problemas de suministro de medicamentos y retrasos en campañas contra la malaria.
Es una de las principales conclusiones que deja el Informe de Resultados 2026 del Fondo Mundial, publicado hoy. Los datos muestran también que buena parte de los servicios consiguieron mantenerse durante un año marcado por la reducción de recursos, los conflictos, los desplazamientos de población y el aumento de las necesidades humanitarias. En 2025, 26,9 millones de personas recibieron tratamiento antirretroviral frente al VIH en los países donde trabaja el Fondo Mundial, frente a los 25,6 millones del año anterior. Otros 7,4 millones recibieron tratamiento contra la tuberculosis y se distribuyeron 196 millones de mosquiteras tratadas con insecticida para prevenir la malaria.
El efecto de los recortes se aprecia especialmente en la prevención del VIH. El número de personas que recibió profilaxis preexposición (conocida como PrEP) pasó de 1,4 millones en 2024 a 1,1 millones en 2025. Los datos de tratamiento evolucionaron de forma diferente. El 80% de las personas que vivían con VIH en los países apoyados por el Fondo Mundial recibía tratamiento antirretroviral y el 74% había alcanzado la supresión viral.
La tuberculosis sigue siendo la enfermedad infecciosa que más muertes causa en el mundo. En 2024, unos 10,7 millones de personas enfermaron y más de 1,2 millones murieron. Más de dos millones de personas que se estima que tenían tuberculosis no fueron diagnosticadas, tratadas o notificadas a los programas nacionales. En 2025, 7,4 millones de personas recibieron tratamiento en los países apoyados por el Fondo Mundial, entre ellas 115.000 con tuberculosis resistente a los medicamentos.
En malaria, las dificultades de financiación coinciden con el aumento de la resistencia a medicamentos e insecticidas, los conflictos y los efectos del cambio climático. En 2024 se registraron 282 millones de casos y unas 610.000 muertes en todo el mundo. En los países donde trabaja el Fondo Mundial, casi tres de cada cuatro muertes por malaria corresponden a menores de cinco años.
Nuevas herramientas en un contexto de menos recursos
El informe recoge la incorporación de nuevas herramientas de prevención y diagnóstico. A finales de 2025 comenzaron las primeras entregas de lenacapavir para prevenir el VIH en países apoyados por el Fondo Mundial. Su llegada a países africanos el mismo año que a países de renta alta reduce una diferencia en el acceso a las innovaciones que históricamente podía prolongarse durante años.
En tuberculosis, las radiografías digitales asistidas por inteligencia artificial se utilizan ya en más de 20 países. Para la malaria se están extendiendo mosquiteras que combinan dos principios activos y ofrecen mejores resultados en zonas donde existe resistencia a los insecticidas convencionales.
La continuidad de estos programas depende también de la capacidad de los sistemas sanitarios. Entre 2024 y 2026, el Fondo Mundial está destinando alrededor de 5.900 millones de dólares a laboratorios, vigilancia epidemiológica, cadenas de suministro, personal sanitario y sistemas comunitarios. La cantidad supone un 43% más que en el ciclo anterior.
El informe permite además poner los resultados de 2025 en perspectiva. Desde 2002, el Fondo Mundial estima que las intervenciones desarrolladas junto a los países y otros socios han contribuido a salvar 72 millones de vidas y a reducir un 65% la mortalidad conjunta por sida, tuberculosis y malaria. Los recortes registrados durante el último año muestran hasta qué punto la evolución de estas enfermedades sigue ligada a la disponibilidad de financiación para mantener los programas de prevención, diagnóstico y tratamiento.
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Aquí puedes consultar el informe de resultados completo (en inglés).
Foto: The Global Fund/Jason Mulikita




