Hoy, el Fondo Mundial de lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria ha presentado su Informe de Resultados 2024, que muestra avances históricos en la lucha contra estas tres enfermedades. Desde 2002, la entidad ha conseguido salvar 70 millones de vidas, reducir la mortalidad en un 63% y la incidencia en un 42% en los países donde invierte.
Estos progresos han transformado la salud y el bienestar en comunidades enteras. En 15 países del África subsahariana, la esperanza de vida ha aumentado de 49 a 61 años desde 2002, y más de la mitad de esa ganancia se debe directamente a los avances frente al sida, la tuberculosis y la malaria. Además, entre 2002 y 2023 se estima un ahorro de más de 100.000 millones de dólares en costes sanitarios gracias a menos hospitalizaciones y consultas.
En 2024:
- 25,6 millones de personas recibieron tratamiento antirretroviral para el VIH.
- 7,4 millones recibieron tratamiento para la tuberculosis.
- Se distribuyeron 162 millones de mosquiteros tratados contra la malaria.
Sin embargo, el progreso está en riesgo. Tras dos décadas de avances, la salud mundial enfrenta de nuevo una crisis. Los recortes en la financiación internacional amenazan con revertir los logros conseguidos, poniendo en peligro millones de vidas, muchas de ellas de niños y niñas. A esto se suman desafíos globales como la resistencia a medicamentos, el endeudamiento, los conflictos, la erosión de derechos humanos y el impacto del cambio climático. El informe advierte que, sin un compromiso sostenido, lo alcanzado con tanto esfuerzo podría desmoronarse, con costes humanos y económicos mucho mayores en el futuro y un legado trágico para las próximas generaciones.
La buena noticia es que existen herramientas innovadoras que pueden acelerar esta lucha: desde tratamientos preventivos de acción prolongada contra el VIH, como lenacapavir (si llega a todas las personas que lo necesiten), hasta diagnósticos basados en inteligencia artificial para la tuberculosis, nuevos tratamientos, vacunas y mosquiteros de doble ingrediente activo contra la malaria. Con inversiones urgentes y estables, estas innovaciones podrían marcar la diferencia para poner fin a estas epidemias como amenazas para la salud pública.
En unas semanas se celebra la Octava Reposición de Recursos del Fondo Mundial, un momento clave para no perder el impulso en la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria. Mantener y aumentar la financiación será esencial para evitar un retroceso con consecuencias humanas, sociales y económicas muy graves.
Si quieres saber más, puedes consultar aquí el informe completo del Fondo Mundial.
Imagen: The Global Fund/Brian Otieno




