Hemos presentado comentarios al borrador del Plan Social para el Clima, con propuestas sobre el conjunto del plan y un foco claro en salud, equidad y justicia climática. Consideramos que este plan es una oportunidad clave para reducir pobreza energética, mejorar la movilidad y proteger la salud de las personas más expuestas a la crisis climática, pero solo será eficaz si incorpora una mirada de salud pública, equidad y justicia territorial desde su diseño.
Nuestras aportaciones incluyen medidas para que la rehabilitación de barrios y viviendas no se limite a reducir consumo energético, sino que mejore de forma medible la habitabilidad, el confort térmico, la ventilación, la calidad del aire interior y la resiliencia frente al calor extremo. También defendemos que la vivienda social se diseñe como vivienda saludable, con estándares altos de accesibilidad, calidad ambiental y proximidad a servicios esenciales, incluidos centros de salud y centros educativos que funcionan como nodos clave de salud comunitaria.
En transporte, insistimos en que la transición debe garantizar movilidad asequible, accesible y útil para la vida cotidiana, especialmente en zonas rurales y para personas con menos recursos. Por eso proponemos reforzar el transporte público, la movilidad activa, la intermodalidad y las soluciones a demanda, incorporando siempre criterios de salud, accesibilidad universal y reducción de la exposición a contaminación atmosférica. También pedimos que se tengan en cuenta los desplazamientos a centros de salud y centros educativos, porque son parte esencial del acceso a cuidados, aprendizaje y bienestar comunitario.
Además, reclamamos que el plan cuente con presupuesto suficiente, acompañamiento técnico y social, y evaluación de impacto en salud para cada actuación relevante. Sin estos elementos, el riesgo es que las ayudas lleguen antes a quienes más capacidad administrativa tienen, y no a quienes más las necesitan.
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