Una pastilla al mes para prevenir el VIH. Eso es lo que propone alimatravir, el medicamento experimental que Merck prueba en dos ensayos de fase III. Está pensado como profilaxis preexposición (PrEP), una forma de prevención para personas que no viven con el VIH. Si los estudios confirman que es seguro y eficaz, ofrecería una alternativa a la medicación diaria y a las inyecciones de larga duración.
Varios días antes del comienzo de la Conferencia Mundial de Sida 2026, la compañía anunció siete licencias voluntarias para que fabricantes de genéricos puedan producir y distribuir el medicamento en 129 países de renta baja y media. Son nueve más que los incluidos por Gilead en sus acuerdos para lenacapavir, la inyección semestral que ya se utiliza para prevenir el VIH. Merck asegura que esta planificación permitirá reducir la espera si alimatravir demuestra su eficacia y obtiene las autorizaciones necesarias.
El anuncio recoge algunas de las peticiones que 177 organizaciones de la sociedad civil hicimos a MSD en febrero. Las licencias se han negociado mientras continúan los ensayos, son no exclusivas y no exigen el pago de regalías durante su vigencia. Los acuerdos incluyen a cuatro compañías de la India y a tres fabricantes de África subsahariana. Son Aspen, en Sudáfrica, Qcil, en Uganda, y UCL Kenya. Unitaid ha anunciado que apoyará a estas tres empresas para preparar la posible producción regional de alimatravir, si todo el proceso sigue adelante.
Desde Salud por Derecho valoramos que Merck haya comenzado a preparar las licencias y la producción mientras continúa la investigación. Junto a otras organizaciones de la sociedad civil, llevábamos meses reclamando que este trabajo no se dejase para después de la aprobación. La experiencia con otros medicamentos muestra que los genéricos pueden tardar años en llegar cuando los preparativos comienzan al final del proceso.
América Latina se vuelve a quedar fuera
El aumento del número de países no corrige, sin embargo, una exclusión ya conocida. Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú (además de Turquía), tampoco podrán acceder a los genéricos de alimatravir mediante estas licencias. Es buena parte del mismo bloque que Gilead dejó fuera de sus acuerdos para lenacapavir, pese a que las nuevas infecciones por el VIH están aumentando en varios de estos países. Cuatro de ellos, Argentina, Brasil, Colombia y Perú, participan además actualmente en EXPrESSIVE-11, uno de los ensayos que deberán demostrar si alimatravir funciona y es seguro.
Tampoco se conoce el precio de alimatravir ni el volumen que Merck podría suministrar mientras los fabricantes de genéricos preparan su producción. Las licencias no fijan un precio máximo para esas futuras versiones. Un estudio independiente estima que el medicamento podría producirse a gran escala por 4,49 dólares por persona y año. Desde Salud por Derecho pedimos, junto con otras organizaciones, un precio público cercano a los cinco dólares y existencias suficientes para llegar al menos a seis millones de personas durante la primera etapa.
Merck ha empezado a preparar el acceso antes de la aprobación, ha ampliado el número de países y ha incorporado fabricantes africanos. Es un avance, pero buena parte de América Latina continúa fuera y aún no se conocen el precio ni las cantidades disponibles. Si alimatravir demuestra su eficacia, su alcance dependerá de que llegue también a los países que más lo necesitan. Ese es el mensaje que llevamos estos días a AIDS 2026.




