Se acaba 2025 y queremos compartir contigo un breve balance de nuestro trabajo durante este año. Han sido meses intensos, atravesados por debates, avances y retos que han marcado nuestra labor en la defensa del derecho a la salud en un escenario cada vez más complejo.
En este escenario, los recortes en la financiación de la salud global han tenido un impacto directo en la atención sanitaria de muchos países y en la respuesta frente a enfermedades como el sida, la tuberculosis y la malaria. Al tratarse de un año clave para la financiación global de estas enfermedades, hemos hecho seguimiento a este proceso y alertado sobre los riesgos que suponen los recortes y la falta de compromiso político.
En paralelo, una parte importante de nuestro trabajo se ha centrado en seguir denunciando las barreras que dificultan el acceso a los medicamentos, como la falta de transparencia en los precios -que seguimos reclamando como una obligación pública– y los monopolios injustificados.
Este año también hemos seguido muy de cerca el desarrollo y el acceso al lenacapavir, un avance en la prevención del VIH que aún no llega de forma equitativa a muchos de los países que más lo necesitan. Hemos analizado los límites del acuerdo de licencias voluntarias y alertado sobre cómo los altos precios pueden frenar su implementación global.
Todo ello forma parte de nuestro trabajo para impulsar políticas que prioricen el interés público, como venimos reclamando también en el debate sobre la reforma farmacéutica europea y en la necesidad de avanzar hacia una Ley de Medicamentos Críticos que garantice el acceso universal.
La crisis climática ha vuelto a ocupar un lugar central en nuestra agenda. Hemos hablado mucho sobre sus efectos directos en la salud y sobre la necesidad urgente de políticas más ambiciosas que reduzcan las emisiones y protejan a las poblaciones más vulnerables. Durante la última Cumbre del Clima compartimos nuestro trabajo sobre el impacto medioambiental de la industria farmacéutica, un elemento aún poco presente en las discusiones globales. También hablamos del impacto de la mala calidad del aire.
En el plano internacional, hemos seguido con atención las negociaciones del acuerdo pandémico y hemos hecho llegar nuestras propuestas para asegurar que la preparación y la respuesta ante futuras emergencias sanitarias se basen en la equidad y el acceso universal. Otro de los ámbitos en los que hemos trabajado este año ha sido la defensa de políticas públicas que respeten los derechos humanos, desde la exposición a sustancias químicas hasta los impactos de las políticas migratorias en la salud.
Como verás, este resumen no alcanza a recoger todo lo que ha ocurrido durante 2025, pero sí refleja el rumbo que hemos seguido y las prioridades que nos mueven. En 2026 mantendremos el mismo compromiso y seguiremos trabajando para que la salud sea un derecho real y efectivo para todas las personas. Te deseamos un comienzo de año lleno de salud, fuerza y esperanza.




